viernes, 23 de julio de 2010

Compartiendo Conocimientos


Lecciones de los primeros dueños de la tierra 

To the Indian people of the Quinault Nation in Washington State, the cedar tree is the tree of life...
© Larry Workman
Para el pueblo indígena de Quinault, el árbol de Cedro es el “árbol de la vida” porque es fundamental para cada aspecto de su existencia. De su madera el pueblo de los Quinault construye casas y refugios, al igual que canoas para pescar. La corteza del cedro se utilizaba para hacer ropas y sus raíces para hacer cestas. Incluso otras partes del “árbol de la vida” se convertían en arte o en objetos utilizados en sus ceremonias religiosas. “El Cedro es tratado con respeto” explicó Gary Morishima, un asesor técnico en recursos naturales del pueblo indígena de Quinault. La tribu armoniza sus necesidades con las del bosque, antes de recoger la corteza del cedro, le piden permiso para hacerlo y toman sólo una parte de ella dejando el resto para que el árbol tenga como mantener su vida.
Constantemente y por generaciones, el pueblo Quinault y otros pueblos indígenas de Estados Unidos dirigieron los bosques de manera que se mantuviera un balance y se adaptaran al mundo.
Cal Mukumoto, consultor de empresas madereras que ha trabajado por décadas con tribus indígenas cree que este “balance tribal” es supremo e inmejorable y muy posiblemente la respuesta para un futuro de sostenibilidad ambiental. “Las tribus encarnan totalmente el concepto de la sostenibilidad y lo que ésta significa realmente” dice Mukumoto “Las tribus tienen un punto de vista realmente sustentable”.

El fuego y La tribu.
Algunos conservacionistas y activistas ambientales creen que la verdadera sustentabilidad y preservación de los bosques de Estados Unidos depende de la ausencia del hombre. Esta ideología se basa en el precepto que la naturaleza se mantiene totalmente a sí misma y que el ser humano solamente es una interferencia en el plan natural. Sin embargo, las Américas no fueron el bosque solitario y salvaje que algunos ambientalistas desinformados piensan que eran hace unos cientos de años. Los indígenas lo saben de primera mano, después de todo esa es su herencia.
De acuerdo a Trudy Pinkham, un guardabosques de la tribu Yakama en Washington, es irreal e ilógico esperar que el bosque se mantenga por sí mismo, “no puedes preservar los bosques a menos que los veas con lupa” dice Pinkham “caminar a través de los árboles es una perturbación para el bosque. Mi pueblo depende del bosque así que lo dirigimos con sensatez”.
De hecho, si los indígenas no hubiesen practicado una cultura forestal sustentable años antes de la llegada y asentamiento de los europeos, los bosques que ahora existen no serían tan sanos ni tan extensos. “Alguna gente vive con la premisa de que el ecosistema primordial antes de la llegada de los europeos era una gigantesca jungla desorganizada y con muy poca gente. Sin embargo, en realidad era una zona densamente habitada y un bosque muy utilizado” de acuerdo con John Vitello guardabosques de la oficina de asuntos indígenas (BIA por sus siglas en inglés) del Ministerio del Interior. Vitello dice, “habían fuegos que se propagaban frecuentemente por el ecosistema; y el hombre al igual que los eventos naturales eran la causa de éstos, así que lo que tenemos en Norte América son ecosistemas fuego-dependientes.
Como explica Vitello, un ecosistema fuego-dependiente está conformado por vegetación que ha evolucionado con el fuego. Por ejemplo, en la mitad oriental de los Estados Unidos, crecen en grandes cantidades los pinos Ponderosa. La salud de éstos depende en gran medida del fuego ya que al tener una corteza excepcionalmente gruesa, los frecuentes incendios limpian el bosque de malezas y especies propensas a quemarse (como el Abeto) sin dañar el ponderosa. Este proceso también ayuda a podar los pinos jóvenes, genera más humedad y espacio para crecer y una ventaja competitiva clara para los árboles sobrevivientes. Excluir el fuego de esos ecosistemas es contrario al orden natural. Sin incendios frecuentes estos bosques se llenan de espesas malezas y de especies combustibles que conducen a mayor demanda de agua, proliferación de insectos y aparición de enfermedades y eventualmente fuegos incontrolables que destruyen incluso a los pinos maduros.
Los nativos americanos no trataban de excluir el fuego, ellos lo utilizaban para mantener el bosque saludable. Las cargas de combustible se reducían, alimentos y medicinas importantes para la fauna y la tribu eran producidos y así se mantenían los bosques.
Victoria Wesley coincide con el punto de vista de Vitello sobre el fuego, como guardabosques y miembro de la tribu Apache San Carlos en Arizona, está bastante familiarizada con los ecosistemas fuego-dependientes y los pinos ponderosa. Con el paso del tiempo los bosques de ponderosas dejaron de ser cultivados con fuego de la forma a la que estaban acostumbrados. Como resultado los pinos empezaron a crecer demasiado cercanos unos a otros, y vegetación más baja creció de forma desbocada. Ahora en algunos casos, las tribus han retomado el uso del fuego.
Pinkham también está acostumbrada al fuego. Sin éste el pueblo Yakama no tendría los suculentos campos de zarzamoras que sustentaron su dieta por cientos de años. John Waconda, guardabosques regional del BIA y miembro de la tribu Pueblo Isleta de Nuevo México concuerda con esto, él explica que incluso ahora los indígenas “tratan de promover y estimular las prácticas de silvicultura tradicional que incluyen el uso del fuego”.

...even today Indians try to promote and to encourage traditional forestry practices such as the use of fire.
© Larry Workman
La importancia de la Planificación.
De cualquier modo, el paisaje en las Américas ha cambiado, (inclusive para los indígenas que viven en las diferentes reservas de los EE.UU.) depender de “eventos naturales” para el cultivo de los bosques ha cambiado. Como indica Waconda, la llegada de asentamientos habitacionales y la posesión privada de tierras ha llevado a prácticas más modernas de administración de tierras que previenen el daño a la infraestructura existente; los “eventos naturales” no siempre son contenibles ni controlables.
Como en el caso del uso del fuego, las tribus eligen otras prácticas que difieren de las tradicionales, “una de las cosas más importantes que nos guía es el principio de planificación de gerencia de bosques” dice Waconda. Pero para la tribu de Waconda y muchas otras en Estados Unidos, la planificación de bosques no se refiere a maderería y ganancias, sino que es una aproximación holística que preserva y a la vez genera ganancias a partir del bosque; “nuestros planes gerenciales ciertamente difieren mucho de otros procesos de planeación y procedimientos públicos y privados” dice Waconda.
La singularidad estriba en la unión del pronóstico económico del uso y venta de maderas y otros productos del bosque y el balance de esto con los elementos culturales y religiosos que giran alrededor del bosque. “En los campos indígenas, no se explota el bosque de una forma puramente comercial por sus productos sino también para la subsistencia de su cultura, así tenemos materiales vegetales con valor cultural, lugares del bosque que se utilizan para ceremonias o para reunir materiales que se utilizan en las artesanías o la vida diaria. “Hay alimentos tradicionales en los bosques” – nos explica Bill Downes Jefe de guardabosques de la BIA. Como explicaba Pinkham “los bosques son mucho más que productos de madera para vender a las industrias; son postes para los Teepees que se usan en ceremonias y como viviendas para su gente. Esta relación no existe para muchos no-indígenas. Para ellos son cifras en dólares, para mi es mi cultura” dice Pinkham.
Albert Bordeaux, Director forestal y miembro de la tribu Rosebud Sicangu Oyate Lakota, está trabajando para que el bosque también sea usado por su pueblo. Y cuando termina agosto, Bordeaux un hombre que vive “con” el bosque, ya estaba efectuando el “corte anual” de Rosebud. Antes de que se venda esa madera, Bordeaux y su equipo se asegurarán que las necesidades de la tribu sean cubiertas. “Estamos tratando de construir hogares para quienes no los tienen” Continua Bordeaux “la madera esta aquí para la gente, tratamos de administrarla lo mejor posible sin agotarla.”
Y al ayudar a los bosques y a la gente, se fortalece la comunidad. Dice Morishima, “los bosques forman parte de la comunidad tribal” desde la economía hasta la leña de las fogatas, desde la medicina hasta los alimentos, desde la espiritualidad hasta el arte, la preservación y administración de la floresta indígenas no se trata sólo de los bosques, es una cuestión de vida.

...instead of living in the forest, Indians live with the forest
© Larry Workman
La Diferencia Entre “Con” y “En”.
En los suburbios de Estados Unidos, frecuentemente los residentes dicen que viven “en” el suburbio o vecindario. Pero los indios siempre se han sentido más próximos a su tierra, tan cercanos que son uno y el mismo. La diferencia es que en lugar de vivir “En” el bosque, los indios viven “Con” el bosque, un vínculo casi de familia.
Waconda ve al bosque como “una parte integral de nuestra existencia, no hay desvinculación entre el hombre y la tierra.” Pinkham, comparte su filosofía y comenta: “Nuestro pueblo cree que existe un circulo de la vida, todo tiene un significado” de este modo ellos han vivido con la tierra por generaciones, sin tomar más de lo que necesitaban de manera que las generaciones futuras no carecieran de nada.
Mucho antes que Pinkham fuese guardabosques de su tribu, ella aprendió una valiosa lección de su anciana abuela. Mientras ambas iban por el bosque recogiendo raíces amargas, zanahorias y bayas, ella quería tomar lo más posible, pero su abuela le explicaba “tomamos sólo lo que necesitamos” después de todo hay otras bocas que alimentar en la comunidad – otra gente aparte de los Pinkhams.
A pesar de su énfasis en la sostenibilidad, los indios han sobrevivido no sólo gracias a la conservación sino también a la adaptación. “Las tribus han sido agentes de cambio,” dice Morishima, “no se puede detener el reloj; es una actitud realmente adaptativa.” Por ejemplo cuando se propagó la infección de escarabajos de los pinos por los bosques de la tribu Yakama los indios reconocieron las razones de la infección: terrenos de bosque sobrecargado y de pobre salud. “Cuando surgió el brote, ellos tomaron acciones correctivas para cuidar del bosque y la tierra” cuenta Morishima. La reserva Yamaka demostró los más elevados principios de la sustentabilidad indígena con este suceso.
Conceptos tomados de la viabilidad y sustentabilidad de las prácticas forestales de las tribus están ganando popularidad como un modelo de explotación forestal. Downes en el BIA, cree que los bosques indios pueden ser un modelo para los terratenientes públicos en incluso los privados debido al conocimiento tradicional y generacional que los indios tienen a ese respecto.
Don Motanic, del concilio maderero inter tribal (www.itcnet.org) está de acuerdo: “Las prácticas forestales tribales podrían cumplir con las metas de un terrateniente privado si éste quisiera administrar el bosque por más de una generación.”

Un Estado del Ser.
Wesley, una mujer tribal y guardabosques, tiene su punto de vista particular al respecto. “Yo nunca he vivido fuera de la reserva (en Arizona) así que no me puedo referir al exterior” para Wesley, la administración y el respeto a los bosques son más que un proceso, es su propio ser. Al nacer, Wesley fue puesta en la tierra y su cordón umbilical fue enterrado en la tierra salvaje, un ritual que “creará una conexión esencial entre tu espíritu y el mundo natural,” dice Wesley.
Esta es la perspectiva con la que Wesley afronta la silvicultura, una parte del hombre, no algo aparte, “todo lo que hagas, bueno o malo volverá a ti, lo que le hagas a la madre tierra volverá a tu tribu,” dice Wesley. “Algunos piensan que no forman parte del mundo natural. Todos estamos conectados a este planeta. Vivir “con” es un estado del ser; así fui criada.
Imaginen, como sería la tierra y cuan diferente serían las vidas de sus habitantes si todos fuésemos criados de esa manera.

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